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Reunión de locutoras y locutores on line

Va a tener lugar un encuentro de locutoras y locutores que trabajamos a través de Internet este sábado 26 de mayo en Madrid. Por el momento hay unas 12 personas confirmadas y para esta primera reunión no va a ser posible la emisión por streaming, pero imagino que habrá otros canales vía Internet para participar (no lo sé).

El origen de esta convocatoria es buscar soluciones a la denominada “guerra de tarifas” que nos afecta a las profesionales de la voz e involucra a todas las demás personas participantes en los proyectos audiovisuales.

El foro donde se está hablando de esta reunión es Linkedin, en el grupo Locutores Online .

Os animo a todas a asistir o al menos, a seguir los hechos y así mejorar nuestra situación.

¡Fuerza y voz!

Escribe bien y no mires a quien

 

Para quien todavía no se haya enterado trabajo como locutora; cada día tengo historias que podría contar en este blog del tipo: ¿cómo elaborar un presupuesto para que sea aceptado? o ¿qué significa cuando un cliente te pide una locución dinámica?. Pero quiero centrarme en otro gran dilema que atormenta a muchas locutoras y locutores: ¿qué hacer cuando un cliente envía textos mal redactados? Para responder a la pregunta y según mi criterio, utilizaré como ejemplo lo que me sucedió hace un par de años con un cliente esporádico (que encima no me pagó).

 

Llegó a mi correo el texto para un vídeo corporativo que casi se me atasca en la impresora. Había errores para todos los gustos: en el número, en la ortografía, en la gramática, había cambios de sujeto y por supuesto carecía de ritmo; ¡un primor!. No pretendo ponerme de erudita ni muchísimo menos, lo que sucede es que si tienes que locutar un texto escrito con los puños es muy difícil hacerlo y por supuesto, el resultado será de una calidad pésima. Este insulto al buen gusto hizo que me planteara si aquello perjudicaba a mi trabajo, si dañaba la profesión de locutora o menospreciaba la labor de quien había realizado el vídeo (porque una vez montado con ese potaje de palabras las imágenes perderían valor). Por otra parte y aquí viene la idea enfrentada, mi trabajo como locutora consiste en interpretar con la voz, no en valorar el trabajo de terceras personas.

 

¿Me estaba entrometiendo o excediendo en mis responsabilidades?

 

No. No y punto. No había por dónde coger aquello. Prometo que si hubiera leído una vez más ese tropiezo de letras un académico de la RAE habría muerto, y si me hubiera atrevido a grabarlo todos los académicos habrían sido sustituidos por monos con garrapatas. No podía dedicarme a matar a señores rancios así que mi cabeza me planteó dos opciones (a veces mi cabeza va unos pasos por delante de mí):

 

– grabarlo tal cual y desear morir por la vergüenza una vez lo enviara porque mi responsabilidad me impedía salir airosa del mal que se cernía sobre la comunidad lingüística,

 

– o pedir al cliente que lo corrigiera, con la mayor delicadeza que soy capaz de derrochar (una alcachofa es más delicada que yo)

 

Dos opciones y las dos implicaban un desafío, conmigo misma o con quien había confiado en mí para este proyecto: mi cliente.

 

Opté por la segunda.


Haciendo gala de la suavidad con la que soy capaz de expresarme cuando el momento lo requiere redacté un mail en que exponía la dificultad para locutar el guión y ofrecía dos soluciones: la primera, que lo escribieran correctamente y la segunda, ser yo misma quien lo modificara (porque otra de mis facetas es la de escribir textos para vídeos corporativos).

La respuesta no tardó en llegar: ¡un nuevo escrito! Probablemente estaría adaptado para ser locutado, con frases más breves que en el texto original, y tal vez hasta habrían corregido los saltos del apelativo “tú” a “usted”. ¡Qué ganas tenía de leer y estudiar bien el nuevo escrito, marcarlo y lanzarme a grabar!

Cuando lo abrí, las letras se descolgaban del documento en un intento por salvar su reputación. Tocaba grabarlo tal cual estaba. Un poquito mejor que la primera vez, pero terrible en cualquier caso.

Ni ética ni nada, ya me había sobrepasado al decir  a mi cliente que había fallos así que ahora mi cabeza me recomendaba que me pusiera a grabar, que los trabajos no vienen solos. Un texto que carecía de criterio. Y lo grabé todo lo bien que fui capaz.

Hay muchísimas personas que no repasan lo que escriben y no se dan cuenta de que la labor de una locutora es interpretar exactamente lo que pone en el papel; mi conclusión fue que no puedo grabar algo que resulta incómodo de leer porque perjudico a mi profesión y a mi propio currículum. Cuando me vuelva a encontrar con una palabrería sin sentido procuraré ser más delicada todavía y explicar por qué es difícil llevar a cabo tal proyecto para que la persona no se sienta atacada (si es que es lo que sucedió con el cliente fugitivo). Eso y procurar escribir lo mejor posible para predicar con el ejemplo.

 


Respeto interprofesional audiovisual

¡Qué peligrosa la moda “low cost” en un vídeo! Algunas personas que se dedican al vídeo profesional y ofrecen sus servicios como realizadoras de vídeos para empresas (del tipo que sea) cuidan cada detalle de su grabación, pero la postproducción se la pasan por el arco del triunfo. Es una cuestión de rentabilidad: si la cliente paga 100 y con lloros, no le vamos a dedicar muchas horas a su encargo. Y aquí entramos las locutoras; poner una locución profesional en un vídeo es sinónimo de aumentar los costes o renunciar a una parte de los beneficios, según se plantee. Un buen vídeo es el resultado de un conjunto de trabajos individuales y cada uno de ellos suma o resta según sea su calidad; lo mismo sucede con la voz en off. Si la grabación de las imágenes tiene una calidad impresionante (con las limitaciones de un presupuesto ridículo) pero el montaje es un corta y pega sin cuidado y la propia realizadora graba la voz con el micrófono de su cámara, el vídeo final será una patata.

En la universidad me enseñaron los grados de respeto que hay cuando se realiza un vídeo y su nombre; del más bajo al más alto:
– Coliflor: mala calidad técnica y artística en todas sus fases.
– Patata: se descuida por completo alguna parte fundamental del proyecto, por ejemplo: el texto, la voz y la calidad de la grabación de ésta.
– Buena: buenas profesionales hacen bien su trabajo desde el principio.

Mi crítica va dirigida a quienes por falta de recursos y por querer obtener más beneficios llevan a cabo una parte del trabajo que no saben hacer. ¡Si no puedes pagar a una locutora y alguien que te haga el texto, haz un vídeo sin voz en off! Tu falta de respeto hacia mi gremio va en detrimento de la calidad final de tu trabajo y de cómo se percibe el mío porque habrá quien copie tu ilícita práctica viendo que es normal, y así se extenderá la no contratación de locutoras y/o escritoras de texto para vídeos. Bueno, cada vez más, porque ya está sucediendo.

Invito a todas las productoras de vídeo y similares que descuidan la parte que me correspondería a mí o a una compañera, a explicar de dónde viene ese rencor por nuestro trabajo, porque escribir un texto sin tener en cuenta las inflexiones o el vocabulario, y grabarlo sin saber locutar, en mi pueblo, es destripar mi trabajo.

Hala, a comentar.

locutora que se siente estafada

P.D. utilizo la negrita para que el dios Google posicione mejor el artículo.
P.D. 2 no he puesto ningún ejemplo para no crearme enemigas.

Cómo calentar la voz

Te despiertas por la mañana, miras por la ventana y ves un sol fabuloso; una familia de pajaritos está fabricando un nido en tu balcón y los oyes canturrear alegremente. Los geranios de las macetas están más rojos que nunca, y en la radio despertador comienza un canción de Chambao que termina de edulcorar la mañana. “Andaba perdía de camino pa la casa, cavilando en lo que soy y en lo que siento… pokito a poko entendiendo…”

¡HORROR! ¡Estás afónica! Tienes una voz más ronca que Gloria Fuertes deprimida. Oh señor de las tinieblas, ¡llévame!! En dos horas tienes que estar en un estudio para grabar tres cuñas de radio. ¡120 minutos para solucionarlo!

Que no cunda el pánico porque vamos a intentar arreglar el desperfecto. En primer lugar, cierra las cortinas para no ver el borrón negro en que se ha convertido el cielo, con sus nubarrones tormentosos a punto de destrozar tu casa, y el saltamontes que devora las flores de tus queridos geranios mientras te clava la mirada con actitud chulesca; ni qué decir sobre los sucios pajarracos de tu balcón con restos de telas, basura y hasta una colilla en el pico. Menudo día de m…


(no hagas como ella)

Lamento decirte que mucha de la culpa por tener esa voz se debe a los gorgoritos que has intentado solfear nada más tomar aire. No puedes dar ese susto a la máquina que te paga el alquiler de tu precioso pisito (próximamente destruido por la tormenta y por la mierda de los lindos pajaritos). Toma nota mental de los ejercicios que yo misma hago para evitar la afonía y los gallos antes de locutar, y qué trucos caseros tengo para echar a la afonía de mi vida una vez instalada:

Nuestra queridas cuerdas vocales necesitan desperezarse por la mañana y la mejor manera de empezar a darles caña es hidratarlas; bebe un vaso de agua y a continuación, empieza a trabajar. Con los labios cerrados pero la mandíbula abierta emite un sonido tipo crujido. Cuanto más suave, más efectivo. Cuando lo hayas hecho durante un par de minutos pasa a la fase de la M: pronuncia la letra m y ve variando de tono, de los más bajos a los más altos.
El siguiente ejercicio es más completo: con los labios todavía cerrados, abre la mandíbula y la faringe y empieza a hablar a lo Forrest Gump, con un tono muy grave. Gracias a esta técnica abres el conducto de la faringe.

¡Ahora ya puedes hablar como las personas!

Otra cuestión es si ya estás afónica. Mi truco: infusión de tomillo con un poco de orégano y endulzarlo con miel (a ser posible de tomillo). Una amiga mía cantante toma cerveza sin alcohol cuando va a subir al escenario. Nunca lo he probado porque no me gusta la cerveza pero seguro que funciona.

Veamos cuánto tiempo te queda antes de tu entrada triunfal en la pecera… ¡una hora! Pues más te vale maquillarte bien y estar bien aseada porque la afonía no se quita en unas horas. Tendrá que recurrir a tus trucos para sacar la voz sin que se note; eso sí, superado el momento grabación queda prohibido hablar en lo que te queda de vida hasta no haber recuperado totalmente la voz. ¡Y no vuelvas a hacer la barbaridad de cantar nada más despertarte!

P.D. ¡Quiero más trucos contra la afonía!! Por favor, decidme qué hacéis que funcione.

Edit:
Anoche tomé una infusión de menta-poleo y tomillo con un poco de orégano y endulzada con miel: al primer sorbo me alivió el escozor de garganta. ¡Mano de santo, oiga!. También he probado otro truco que no me ha dado resultado positivo (al menos aparentemente, porque seguro que he rejuvenecido 10 años por la cantidad de antioxidantes que tiene el mejunje) y consiste en dejar macerando toda una noche una cebolla troceada en zumo de limón y beber el jugo lentamente para que vaya curando a su paso por la zona inflamada. Me ha dado angustia y apenas he sentido un poco de alivio.

Re-edit: la solución definitiva fue hacer gárgaras de agua tibia con una cucharada de sal.

Para ser locutora…

Alguien-  Para ser locutora hace falta muy buena voz y sabes que no todo el mundo la tiene. Luego ya estudias, pero el primer factor para que puedas ser locutora es cuestión de suerte.

YO- Eso no es cierto. Puedes tener la voz más espantosa del mundo y si sabes interpretar, impostar, respirar y tienes buena dicción, serás una locutora de puta madre. Por ejemplo, tuve una profesora con una voz de pito que te cagas, y gracias a su timbre y a que había aprendido la técnica, sabía hacer papeles de niña y niño.

Alguien– también es verdad, tienes toda la razón, oh diosa del Olimpo.

Conversación absolutamente verídica.

Doblaje es…

Doblaje

no es saber impostar la voz con 3 registros diferentes;

doblaje

es interpretación con la voz, técnica vocal, sincronía y agilidad para trabajar lo más rápidamente posible y no resultar cara al estudio.