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Responsabilidad hasta en lo más chorra

¿Cómo os van a pegar, mujer? No, no, no, no… eso no. Esta niña… ¡esta niña es peligrosa! ¿eh? (traducción libre del galego al castellano)

O cómo quitar la palabra cuando no nos gusta lo que oímos. Alguien debería haber enseñado a este muchacho que quien pregunta obtendrá una respuesta, se presupone.

Retirar el micrófono mientras se recrimina a quien responde, a mis ojos, no es la conducta idónea del reportero. Formatos, horarios, públicos… se pueden utilizar muchos argumentos para debatir mi postura pero me los meriendo con la seguridad que da la empatía hacia la pobre niña. La misma empatía que empiezo a sentir por ese chaval que pensando en hacer un reportaje facilito y edulcorado sobre el primer día de clase se encuentra con una piedra en el camino y como se ha puesto las chanclas -porque total, el tema no requiere mayor preparación- va y se tropieza. Y por efecto de Santa Bárbara Streisand ahora su tropiezo es una enorme metedura de pata.

Tiene narices que ahora siento la misma compasión por el rapaz que por la rapaza. Él ha pecado de falta de recursos y ella, de víctima.

Pero seamos positivas, estoy segura de que ha aprendido el peso de los mensajes en el medio más influyente en nuestra percepción del mundo. Cuando veamos al mismo chico cubriendo el inicio de las rebajas de navidad y pregunte a una señora que “cuánto dinero se ha gastado ya” y ésta responda con gesto compungido “el que me da el carcelero de mi marido”, él desviará el tema del día y se meterá de lleno en la oportunidad que la vida le estará ofreciendo para hacer algo constructivo: entrevistará a la señora por su drama con la única intención de exponer una realidad muy fea muy fea. ¡Ese día la TV habrá cumplido una pequeña labor social!. Mientras tanto, me alegro por no haber sido yo la que tuviera que enfrentarse a la piedra -con tacones de aguja, que una tiene estilazo-.