Cómo hablar en público. Paso 1

Es terrible hablar en público; nos exponemos con todo lo que somos. Incluso para la persona más experimentada siempre existe un factor de miedo y es que los cientos (o miles) de ojos u oídos que observan y escuchan van a saber muchas cosas de nosotras en pocos segundos: cómo nos movemos, cómo hablamos, cómo vestimos, qué información tenemos sobre el tema en cuestión e incluso si sabemos preparar una presentación de calidad.

Que no cunda el pánico; si tienes que hacer una exposición no te tires más del pelo: estoy aquí para salvarte. Sigue mis consejos y el público romperá en una estruendosa ovación cuando termines*.

* Licencia literaria, no te lo tomes al pie de la letra.

 

 

Para hacértelo más fácil, aquí tienes una lista de los pasos a seguir que más adelante iré desarrollando y podrás leer en diferentes posts:
1- preparar el tema
2- escoger el tono del mensaje
3- elaborar un discurso continuado
4- elementos audiovisuales
5- aprender bien la presentación
6- revisión
7- sobre el escenario

 

Esquema de rápida visualización

Hoy quiero dedicarme al punto 1: Preparar el tema.
Cuando preparamos el tema es fundamental empezar por tener claro qué queremos decir. Para visualizarlo con claridad recomiendo dibujar un esquema en un papel y así vertebrar cada una de las ideas según surjan de un punto u otro. ¡Ojo! La sencillez debe ser nuestra brújula. Cuanto más sencillo un discurso, más fácil de exponer y por lo tanto, habrá menos lugar a que cometas un error y será más fácil hacerte entender.

 

 

El esquema cumplirá una doble función: por una parte, ayudarte a elaborar un discurso con sentido lo más breve posible y por otra, fijará en tu memoria el concepto básico de la exposición gracias a la maravillosa memoria visual. Recomiendo trabajar con este esquema cada vez que hagas una modificación en la presentación (en el orden de las ideas a explicar, en las relaciones causales entre conceptos, si incorporas información nueva o la eliminas…) porque así siempre estará actualizado y podrás echar mano de él en caso de necesitarlo.

 

 

 

 

Y por el momento ya está, tendrás que esperarte unos cuantos días para ver terminado este post.

Como viene siendo habitual, te invito a comentar lo que te plazca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obras

Estoy de reformas en el blog así que si entras mientras estoy probando y desprobando te volverás un poco loca. Seré lo más breve que me permita mi cabecita  🙂

Marketing: diferencia entre crear imagen de marca y ser cansina.

La esencia de la comunicación actual, en la que confío plenamente*, la mencionó un grande de la comunicación, Javier Suso, en una de sus conferencias, pero ya me rondaba la cabeza hacía tiempo. Él la llamó “El nuevo paradigma de la comunicación“:

1- Target audience muy definida

2- Mensaje en forma y contenido relevante (que guste)

3- Un sólo impacto

Hay quien todavía no se ha dado cuenta de que lanzar mensajes que no interesen a la receptora es contraproducente porque provoca sensación de spam (y de hecho, lo es) y este efecto se traduce en eliminar a esa persona o empresa de la lista de correo y marcarlo como “no deseado”, dejar de seguir su cuenta en Twitter o eliminar el contacto de la red de Linkedin (y sé muy bien de qué hablo).

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Recordamos un sólo impacto si nos ha “sacudido” lo suficiente

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El antiguo postulado en que se basaba la comunicación institucional, corporativa o publicitaria de que “lanzar muchos mensajes ayuda a fijarlos en la memoria” ha dejado de encabezar las acciones en estas áreas. Ahora sabemos que somos capaces de recordar un sólo impacto si nos ha “sacudido” lo suficiente, y mucho más si nos ha gustado; en cambio, las repeticiones de un mismo mensaje que no aportan nada se convierten en acciones desagradables cuando las percibimos, aunque las recordemos.

De esta manera se enfrentan dos fuerzas: la imagen de marca y el recuerdo. ¿Qué vale más la pena? Depende del tiempo de que dispongamos para nuestra campaña y de nuestros objetivos a largo y medio plazo:

-Si queremos asegurarnos buena reputación, que siempre beneficia en las ventas, tendremos que apostar por elaborar mensajes con un contenido y una forma muy cuidadas, perfilar perfectamente el target, y decidir el momento y el canal por el que los haremos llegar. Este trabajo sólo da sus frutos a largo plazo y no necesariamente aumenta el volumen en las ventas, pero seguro que fideliza y gana alguna nueva adepta; además, es un buen protector contra  posibles futuros fiascos en la comunicación.

-Si por el contrario nuestra necesidad es aumentar cuanto antes las ventas y no nos importa el futuro de nuestra marca (“marca” como idea percibida) entonces podremos optar por el asedio y el acoso.

Mi cerebro, blindado contra ciertas marcas que no lograrán entrar en él

Una solución que combina ambos caminos pero con sentido común es el trabajo de marca junto con las promociones o acciones de comunicación puntuales y que éstas aporten algo la audiencia (vamos, que volvemos al punto tres del paradigma: relevancia). Cuesta mucho dinero y energía decir algo y no ser escuchada.

En definitiva, la marca es un colchón y una brújula que orienta cada decisión de comunicación; muy malita tiene que estar la cosa como para no hacer un esfuerzo inicial y trabajarla porque, a fin de cuentas, las marcas tienen personalidad propia y llegan a lugares adonde una empresa o un producto jamás llegaría.

Me encantaría ampliar esta cuestión porque es básica así que enviaré una caja de polvorones a quien se anime a aportar algo a este post.

* Más adelante hablaré de la comunicación horizontal, el terror de los empresaurios.

Letra de Cachi bachi boogie

A sidi, a sidi cauki. (Sidi cauki)

A wili, a wili wili jubiá. (A sidi caukí)

A sidi, a sidi cauki. (A sidi caukí)

A wili a sidi a, a wili a sidi caukí. (A sidi caukí)

Ha bibi, ja bibi cauki. (A sidí caukí)

Ja bibi, a wili wili hubiá. (A sidí cakí)

Ja sidi, ja sidi cauki. (Ja sidi cauki)

Ja wilí, a lilí, a wilí, a sidí caukí. (a sidí caukí)

Cachi bachi boogie, lo que me gusta a mí.

Cachi bachi boogie, desde que yo nací.

Digo cachi bachi boogie,

a wilí, a wilí, a wilí,

a wilí, a wilí, a sidí, a sidí caukí (A sidí caukí)


Una de mis novias, Amparanoia y uno de mis grandes, Manu Chao.

Una letra inspiradora porque toma el sentido que tú quieras. La he buscado por Internet pero no la he encontrado así que la he transcrito tal y como yo la entendía mientras la escuchaba. Si crees que está mal escrita dímelo.

Cómo hacer un vídeo para empresa

– Hola Penélope, me gustaría ganar mucho dinero con mi empresa y me han dicho que si cuelgo vídeos en mi web conseguiré milagros.

– Hola clienta cualquiera, te han informa mal. Colgar contenido porque sí carece de sentido; las personas sólo nos detenemos a mirar un vídeo cuando nos interesa y para ello, el vídeo no puede responder a un “por arte de magia funcionará”. Permite que te explique cómo debe ser el vídeo o los vídeos que cuelgues en tu web para conseguir más ventas:
en primer lugar el objetivo es determinante. Si queremos captar público para que acuda a nuestro negocio (una casa rural, por ejemplo) el vídeo será completamente diferente a si queremos vender más productos.

– Vaya por dios, cuánto sabes.

– ¬¬ Por otra parte, la navegación en Internet condiciona el tipo de consumo que hacemos de sus contenidos. No olvidemos que este tipo de vídeos muchas veces aparecen en los resultados de búsqueda de nuestro público potencial, no es habitual que se busquen estos audiovisuales en concreto. Así que conviene mantener la atención (no aburrir) y siempre dar información de interés. Para saber qué considera información interesante nuestro público tenemos que hacernos las preguntas:
1- “¿Qué busca el público cuando introduce X palabras clave?”.
2- ¿Qué necesita saber para que se decida a venir a mi negocio o a comprar mi producto o servicio?”.
Planificación, imprescindible. TODO lo que aparezca y se oiga en el vídeo debe ser necesario. ¡Fuera la paja!

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¿Cómo es la empresa? ¿Y su público? Hay que tenerlo en cuenta para decidir el tono del mensaje

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La forma de ofrecer el contenido es muy determinante según el carácter de éste y la personalidad de la empresa: tono serio, tono humorístico, tono formal, tono informal, etc.

Y por supuesto la duración: mi experiencia me ha demostrado que todo lo que exceda de 1min. 30 seg. no será visto – y por supuesto, si lo reducimos a 1 minuto, mucho mejor-. El motivo ya lo he mencionado arriba: en este caso los vídeos aparecen mientras se realiza una búsqueda de información así que nuestro público tendrá ganas de saber otras cosas y seguirá buscando.

Por último, es recomendable tener muy en cuenta a quién nos estamos dirigiendo y que la Red no olvida: escojamos el lenguaje más entendible y acorde con nuestra empresa.

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Cuatro sencillos pasos para hacer un vídeo de empresa

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Te lo pondré un poco más fácil; ahí van unos pasos que conviene seguir para hacer las cosas bien:

1º Decidir EL objetivo de nuestro vídeo. Dada la corta duración no podemos perseguir con éxito más de un fin.

2º Contratar a una productora de vídeo para que haga el trabajo. Esto es garantía de calidad -generalmente…- (La productora que he enlazado es coleguita; ¡barriendo para casa!)

3ª Si optamos por la p— moda low cost y hacemos el vídeo de forma casera, habrá que preparar un guión sencillo sobre qué se contará y cómo se hará. No sirve eso de encender la cámara y hala, a hablar.

4ª Recordar que nuestra gran obra se difundirá por Internet y puede llegar a estar enlazada o embebida en cualquier web del mundo, así que conviene incluir los datos de contacto.

– Entonces, Penélope, siguiendo estos 4 pasos ¿ya tendré mi súper vídeo?

– Esto… a ver cómo te lo explico… hay muuuuchos otros elementos a tener en cuenta: contratar a una productora de vídeo, contratar a una productora de vídeo, y… contratar a una productora de vídeo. Porque como pretendas hacerlo tú sin saber te vas a volver loca.

Advertida quedas.

Y como no podía ser de otra manera, un ejemplo y la crítica, siempre constructiva, a continuación:

Se ha tenido en cuenta el tipo de negocio y qué información quieren dar a su público pero han cometido un error tremendo y es irse por las ramas. El título del vídeo lo dice bien clarito pero en cambio, esta acción ha quedado a la deriva en todo el transcurso de hacer una cama. ¡Centrémonos! Paja, fuera.

Puesto que el vídeo lo ha hecho alguien que no sabía, la calidad es nefasta: mala calidad y volumen del sonido, grabar sin punto de apoyo, transiciones leeeeentas…

La chica que hace la cama habla muy bien, dice sólo lo imprescindible (teniendo en cuenta que el título del vídeo es incorrecto).

Cumple el objetivo final que es hacer publicidad del hotel. Tiene muchas reproducciones, lo que no sé es cuántas de éstas corresponden a personas interesadas en el hotel o en ver el vídeo (como yo, por ejemplo).

Y ya está. ¿Contratamos entonces a una productora de vídeo para que haga las cosas bien? ejem…

– ¡Ni de coña! Ahora que me has dicho cómo se hace lo grabaré y montaré yo sola. ¡Ja! Gastarme dinero pudiendo hacerlo gratis…

– (oh, shit!)

P.D. Agradezco a Alberto Ventura (un máquina del vídeo) su paciencia por revisar cada artículo que escribo y a Visualem por su capacidad de síntesis y aportación a etse tema. ¡Y se lo dedico a un colega de profesión, Javi López de la Mega Radio, quien ha hecho sus pinitos en el mundo del vídeo!

Cómo hacer un videoclip musical: 10 consejos

No soy muy de ver videoclips musicales pero este fin de semana vi uno con mi pareja (especialista en vídeo) y comentamos algunas de las características que debe tener un videoclip musical para no ser súper aburrido, teniendo en cuenta que estos consejos se aplicarían a una novata, una persona experta conoce las técnicas, tiene sus trucos, sabe qué funciona y puede hacer lo que le salga de la inspiración. He decidido hacer algo por la humanidad y reunir las conclusiones que extrajimos en una lista de 10 consejos. Es muy importante que interpretes este listado como unas recomendaciones básicas que puedes seguir o no según consideres oportuno para cada caso:

– Planos cortos en el tiempo. La duración dependerá del ritmo del tema musical.
– Montaje rápido y por corte. El fundido ya no triunfa.
– Siguiendo con el montaje, no abuses del corte visual coincidente con el golpe de música: la espectadora se anticipará y sabrá cuándo habrá un cambio de plano; adiós efecto sorpresa.
– Estética atractiva: por la postproducción, por la iluminación, por el vestuario, por la imagen en sí, etc.
– Al hilo del anterior punto es importante que los elementos que se vean en pantalla sean agradables a la vista; no me refiero a poner a tíos buenorros refregando sus pectorales sudorosos, no es necesario recurrir al erotismo, sino que se cuide cada detalle de lo que va a salir en pantalla. Ahora bien, si un grupo punky gore malote te contrata y exige un primer plano de un caballo vomitando, pues te tocará adaptarte a los gustos de su público y la filosofía del grupo: dar asquito.
– Un leit motive que una todo el transcurso del vídeo. Puede tener relación con la historia que cuenta la canción, con el grupo o ser algo completamente nuevo.


Insisto en que esta es la tónica general de los videoclips musicales pero siempre hay excepciones y muy buenas, por cierto, que innovan.

 

– Debe crear expectación, ganas de seguir viéndolo y descubrir qué viene después. Este factor es muy importante para evitar el aburrimiento, máximo enemigo de los videoclips musicales. Un truco para luchar contra el temido bostezo es introducir algún elemento nuevo. El tiempo que una espectadora soporta un vídeo musical sin querer cortarse las venas va en función de las ganas que tenga de ver qué sucede a continuación y este sentimiento se crea en gran medida introduciendo de vez en cuando alguna sorpresita: cambio de escenario, nuevo personaje, un coche que se estrella…
– Puedes probar y experimentar hasta donde tus recursos te permitan porque la permisividad que se otorga a este tipo de audiovisual es enorme. El público acepta muy bien las novedades.
– Tal y como te he dicho en el punto anterior, a veces lo más simple es lo más adecuado. Por lo general apenas se utiliza la simplicidad y por lo tanto, tal vez consigas asombrar. Eso sí, sólo funcionará si el tema musical es buenísimo y la imagen es agradable.
– Ojito con los efectos especiales y la postproducción porque tal y como avanza la tecnología, en poco tiempo se quedan desfasados. Y si no, que se lo digan a Paul Simon cuyo videoclip sólo se ve antiguo por el vestuario.

Un ejemplo de todo lo que he apuntado:

Y con esto, mis pequeñas, ya estáis preparadas para grabar y montar vuestro primer videoclip. ¿Alguien se anima a enlazar sus obras audiovisuales? Yo, encantada de publicarlas.

Reunión de locutoras y locutores on line

Va a tener lugar un encuentro de locutoras y locutores que trabajamos a través de Internet este sábado 26 de mayo en Madrid. Por el momento hay unas 12 personas confirmadas y para esta primera reunión no va a ser posible la emisión por streaming, pero imagino que habrá otros canales vía Internet para participar (no lo sé).

El origen de esta convocatoria es buscar soluciones a la denominada “guerra de tarifas” que nos afecta a las profesionales de la voz e involucra a todas las demás personas participantes en los proyectos audiovisuales.

El foro donde se está hablando de esta reunión es Linkedin, en el grupo Locutores Online .

Os animo a todas a asistir o al menos, a seguir los hechos y así mejorar nuestra situación.

¡Fuerza y voz!

Para hacer un vídeo: contenido y forma.

Voy a decir una obviedad: Internet ha cambiado nuestra forma de comunicarnos.

Ahora voy a explicarlo muy brevemente: rapidez, inmediatez en la creación de contenidos y en su consumo.  Millones de vídeos a nuestra disposición; se ha democratizado el uso de los audiovisuales y por lo tanto, sabemos mucho más al respecto. Ahora exigimos al menos uno de estos 2 factores en un vídeo: contenido o forma.

Y para ilustrar mi pequeña exposición quiero que veáis un vídeo que se ha hecho con muy pocos recursos y en cambio tiene ritmo y facilita la comprensión de las ideas. No sé si su atora ya sabía algo de audiovisuales paralelamente a su penetración en Internet pero de no ser así, es un ejemplo de cómo alguien es capaz de hacer un vídeo de cierta calidad sin “haber estudiado”:

P.D. Ya de paso, reflexionad sobre el tema que trata. Es muy serio. El vídeo lo ha hecho Alicia, una blogguera que tiene reflexiones sobre feminismo muy interesantes.

Escribe bien y no mires a quien

 

Para quien todavía no se haya enterado trabajo como locutora; cada día tengo historias que podría contar en este blog del tipo: ¿cómo elaborar un presupuesto para que sea aceptado? o ¿qué significa cuando un cliente te pide una locución dinámica?. Pero quiero centrarme en otro gran dilema que atormenta a muchas locutoras y locutores: ¿qué hacer cuando un cliente envía textos mal redactados? Para responder a la pregunta y según mi criterio, utilizaré como ejemplo lo que me sucedió hace un par de años con un cliente esporádico (que encima no me pagó).

 

Llegó a mi correo el texto para un vídeo corporativo que casi se me atasca en la impresora. Había errores para todos los gustos: en el número, en la ortografía, en la gramática, había cambios de sujeto y por supuesto carecía de ritmo; ¡un primor!. No pretendo ponerme de erudita ni muchísimo menos, lo que sucede es que si tienes que locutar un texto escrito con los puños es muy difícil hacerlo y por supuesto, el resultado será de una calidad pésima. Este insulto al buen gusto hizo que me planteara si aquello perjudicaba a mi trabajo, si dañaba la profesión de locutora o menospreciaba la labor de quien había realizado el vídeo (porque una vez montado con ese potaje de palabras las imágenes perderían valor). Por otra parte y aquí viene la idea enfrentada, mi trabajo como locutora consiste en interpretar con la voz, no en valorar el trabajo de terceras personas.

 

¿Me estaba entrometiendo o excediendo en mis responsabilidades?

 

No. No y punto. No había por dónde coger aquello. Prometo que si hubiera leído una vez más ese tropiezo de letras un académico de la RAE habría muerto, y si me hubiera atrevido a grabarlo todos los académicos habrían sido sustituidos por monos con garrapatas. No podía dedicarme a matar a señores rancios así que mi cabeza me planteó dos opciones (a veces mi cabeza va unos pasos por delante de mí):

 

– grabarlo tal cual y desear morir por la vergüenza una vez lo enviara porque mi responsabilidad me impedía salir airosa del mal que se cernía sobre la comunidad lingüística,

 

– o pedir al cliente que lo corrigiera, con la mayor delicadeza que soy capaz de derrochar (una alcachofa es más delicada que yo)

 

Dos opciones y las dos implicaban un desafío, conmigo misma o con quien había confiado en mí para este proyecto: mi cliente.

 

Opté por la segunda.


Haciendo gala de la suavidad con la que soy capaz de expresarme cuando el momento lo requiere redacté un mail en que exponía la dificultad para locutar el guión y ofrecía dos soluciones: la primera, que lo escribieran correctamente y la segunda, ser yo misma quien lo modificara (porque otra de mis facetas es la de escribir textos para vídeos corporativos).

La respuesta no tardó en llegar: ¡un nuevo escrito! Probablemente estaría adaptado para ser locutado, con frases más breves que en el texto original, y tal vez hasta habrían corregido los saltos del apelativo “tú” a “usted”. ¡Qué ganas tenía de leer y estudiar bien el nuevo escrito, marcarlo y lanzarme a grabar!

Cuando lo abrí, las letras se descolgaban del documento en un intento por salvar su reputación. Tocaba grabarlo tal cual estaba. Un poquito mejor que la primera vez, pero terrible en cualquier caso.

Ni ética ni nada, ya me había sobrepasado al decir  a mi cliente que había fallos así que ahora mi cabeza me recomendaba que me pusiera a grabar, que los trabajos no vienen solos. Un texto que carecía de criterio. Y lo grabé todo lo bien que fui capaz.

Hay muchísimas personas que no repasan lo que escriben y no se dan cuenta de que la labor de una locutora es interpretar exactamente lo que pone en el papel; mi conclusión fue que no puedo grabar algo que resulta incómodo de leer porque perjudico a mi profesión y a mi propio currículum. Cuando me vuelva a encontrar con una palabrería sin sentido procuraré ser más delicada todavía y explicar por qué es difícil llevar a cabo tal proyecto para que la persona no se sienta atacada (si es que es lo que sucedió con el cliente fugitivo). Eso y procurar escribir lo mejor posible para predicar con el ejemplo.

 


El sonido en los vídeos de boda

Un buen amigo y gran profesional del vídeo ha aceptado escribir un post para este maravilloso blog. Alberto, responsable de la empresa TuDiaStudio (productora de vídeos de bodas), se ha desahogado un poquito sobre la poca consideración que se suele dar al sonido en los vídeos de boda (y ya de paso le hago publicidad).


El sonido, eso que a veces se olvida en los vídeos de boda. Empecemos por aclarar un término mal utilizado: “Banda sonora”, aunque también es verdad que después de tanto mal uso de una expresión la Real Academia Española lo termina aceptando. En teoría la
banda sonora está compuesta por tres elementos: la música, la voz y los efectos de sonido.

La banda sonora es tan importante como la imagen porque aporta información y refuerza lo visual. Un producto audiovisual puede carecer de uno de los tres elementos mencionados, ya sea por su formato (por ejemplo en los informativos donde no existe música) , por una cuestión de presupuesto o simplemente porque así lo ha decidido su realizador/a o productor/a. Un buen ejemplo de esto último es la ganadora del Oscar en el 2012, The Artist, película que aún no he visto pero que tengo entendido que carece de voz y de efectos de sonido (que alguien me corrija si no es así).

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El problema está cuando el sonido no se valora, o se olvida

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Bajando unos cuantos niveles en términos de producción, el problema está cuando el sonido no se valora, o se olvida, o el/la “profesional” no es consciente de su importancia. Estamos hablando de producciones de bajo coste como pueden ser los vídeos de boda. Y yo me pregunto: “¿Por queeeeeeeeeeeeeeé? ¿Por qué a veces se tapa con música los comentarios en las mesas? ¿Por qué no se le pone un micro a al padre que dice unas palabra emotivas en la ceremonia civil y en cambio se graba con el mismo micro de la cámara cuyo resultado es nefasto? ¿Por qué vemos 5 minutos de imágenes en una casa de novia y no se oye un sólo comentario? ¿A caso a la pareja que se casa no le haría ilusión, dentro de 20 años, escuchar esas voces? Los vídeos de boda están cambiando. Quienes nos dedicamos a esto con pasión, porque creemos en otro tipo de vídeos de boda, hace tiempo que estamos luchando por cambiar esa imagen negativa, la de la pareja caminando de la mano por el parque, la del vídeo infumable. Ahora están muy de moda los términos “documental” o “fotoperiodismo” o incluso “cine” para referirse a fotografía y vídeos de boda “con otro estilo”.
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Si de verdad queremos cambiar el estilo, empecemos por el sonido

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No voy a poner en cuestión estos términos porque no viene al caso, pero, si de verdad queremos cambiar el estilo, empecemos por el sonido. ¿Cómo? En primer lugar cuidándolo en la postproducción; por ejemplo, no bajando el sonido ambiente del todo sino ir mezclándolo con la música. Alquilar un micrófono inalámbrico no cuesta mucho y colocarlo junto al micro de los discursos en la ceremonia civil ayudará a tener un audio mucho más claro y limpio. Y, por último, animemos a las personas a hablar frente a la cámara, y si es con un micro externo, mejor. Unas palabras emotivas de amigos, amigas o familiares pueden ser mucho más valoradas por la pareja que un sin fin de imágenes con música enlatada.