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Comunicación corporativa, institucional, publicitaria…

Tarjetas de visita: jerarquización de las marcas.

Hace unos días escribí que no sabía cuándo volvería a publicar y fíjate cómo son las cosas, hoy he estado inspirada y con la mente relajada así que os regalo un post nuevo.

Una amiga mía, llamémosle Fulgencia, trabaja en la empresa Empresa Súper Guay, S.A. dedicada al desarrollo de apps. Su puesto es el de responsable comercial del producto estrella: La Aplicación. En este momento se plantean la renovación de las tarjetas de visita y no saben muy bien cómo trasladar a las tarjetas el puesto de Fulgencia  y qué jerarquía establecer entre las dos marcas (la de la empresa y la del producto). Me llamó ayer para comentar las diferentes opciones que tienen a mano y que se pueden sintetizar en la pregunta “¿qué marca destacamos: la de la empresa o la del producto?”. Estuvimos conversando y me explicó que La Aplicación es muy conocida entre el público y que de hecho, la última semana fue una de las más descargadas entre los dispositivos Android en España. Por otra parte, la compañía lleva en el mercado aproximadamente 15 años y unos cuantos de ellos dedicada a las aplicaciones para teléfonos móviles.

Para tomar una decisión era necesario saber en qué situaciones puede llegar a dar la tarjeta:  ¿a potenciales clientas interesadas en el desarrollo de aplicaciones? ¿a proveedoras? ¿a compañeras de profesión en congresos, jornadas, conferencias…? El uso que le va a dar es principalmente para la captación de clientas, que conocen el éxito de su producto estrella y quieren obtener resultados similares. Por otra parte considero importante aprovechar el tirón que está teniendo esa aplicación tan demandada. Precisamente para sacar provecho a ese tirón, es interesante contar con una tarjeta que destaque sin dudas  La Aplicación. 

Se me ocurrió que la solución sería crear dos modelos: el primero daría más importancia a la empresa.  ¿El motivo? Además de una cuestión de coherencia no podemos obviar su valor.  La marca principal y más duradera en el tiempo es la de la compañía; la app que comercializa es seguramente más efímera y cabe la posibilidad de que pierda prestigio: en el mundo de la tecnología hay que ser muy rápida para no desactualziarse. Por todo ello no conviene que a Fulgencia sólo se la relacione con La Aplicación. El segundo modelo consistiría en destacar el producto. Este otro modelo de tarjeta sería únicamente para entregar en situaciones en que la persona receptora sólo esté interesada en el producto y en el perfil de mi amiga vinculado a éste, como por ejemplo durante un congreso de márketing. Saltémonos el buen gusto y los conocimientos sobre diseño gráfico para poder ilustrar estas ideas:

tarjetas

 

¿Qué te parece la solución que ofrecí? ¿Habrías optado por otra vía? En comunicación no hay nada definitivo ni absoluto, todo depende de las circunstancias.

Cuenta de correo corporativa

¿Por qué es tan importante tener una cuenta de correo corporativa? Porque no tenerla demuestra poco interés en la comunicación de la empresa y por ende, poco esfuerzo en lo que tenga que ver con ésta. En consecuencia la compañía pierde credibilidad. Además hay que tener en cuenta que cuando se compra un dominio siempre se ofrece la posibilidad de tener al menos una cuenta de correo asociada y si ésta no existe, se deduce que tampoco existe un sitio web corporativo y esto sí que es totalmente inaceptable.

Por favor, por vuestra empresa y por quienes nos encontramos con cuentas gmail, yahoo, hotmail… ¡cread al menos una cuenta corporativa! Es que yo así no puedo…

El texto para un vídeo corporativo

Elaborar un texto siempre debe ser una tarea muy estudiada, sobre todo si queremos que quede bien. Ya sea un cuento para ser leído en voz alta a niñas y niños, un artículo para una revista especializada o una locución para un vídeo corporativo.
Los textos para vídeos corporativos se caracterizan principalmente porque serán locutados y por lo tanto, deben sonar bien. Parece obvio, pero no lo es. Además de esta premisa hay que tener otras muchas en cuenta y como soy muy lista, las conozco todas (¿lo dudabas?). Toma nota:

– lo primero de todo es tener la mayor cantidad posible de información sobre el producto o tema a tratar y la empresa que está detrás. Hay que manejar tanto información corporativa como básica del tipo: año de fundación, dónde están sus filiales o sucursales, qué actividades desarrolla…

– brevedad y sencillez: por muy especializado que sea el público al que nos dirigimos, la información entra y permanece en nuestro cerebro con más facilidad por los ojos que por los oídos, así que conviene no dar información espesa a través del sonido. Lo mismo sucede con la longitud: cuanto menos palabras, más fácil de entender.

– por tratarse de un texto corporativo es fundamental tener en cuenta la filosofía de la empresa y la personalidad de la marca. De este factor dependerá mucho el vocabulario y el tono que empleemos.

– el público al que vaya dirigido el vídeo es determinante para escoger las palabras y el contenido general del texto: ¿es general o especializado? ¿qué información quiere obtener con el vídeo? ¿qué sabe sobre el tema? – aconsejo redactar el texto a partir del vídeo ya montado porque así elaboraremos las oraciones en función del ritmo, los tiempos y el contenido:

  • el ritmo vendrá determinado por el montaje y por la propia acción de cada plano;
  • los tiempos, o el minutaje en que conviene decir cada palabra o frase según las imágenes y por lo tanto, debe verse reflejado en la redacción del texto;
  • por último, vamos a la esencia de la locución de un vídeo corporativo que es ampliar la información que ofrecen las imágenes, nunca repetirla (a menos que se trate de un dato que convenga recordar, como por ejemplo el nombre de la empresa). Tengamos en cuenta que el sentido de la vista atrae y mantiene mucho más la atención que el sentido del oído, de manera que dejamos de escuchar un sonido si a la vez vemos una imagen atractiva. Conclusión: mientras “audiovemos” un vídeo, la voz pasa desapercibida, a no ser que hagas lo siguiente:

– de vez en cuando conviene recordar a nuestro público que estamos ahí, con lo que una exclamación o una frase rompedora pueden tener mucho peso. Por supuesto, no olvidemos que la locutora también perseguirá este objetivo y hará las variaciones en el tono que sean más convenientes con el fin de evitar la monotonía.

-y por último, tener en cuenta que el texto será dicho así que conviene evitar palabras con cierta dificultad en su pronunciación, formaciones que resulten cacofónicas y todo elemento que dificulte lo más mínimo la tarea de la locución siempre y cuando sea sustituíble.

Si respetas estos principios y una vez escrito, lo lees como esperas que sea interpretado posteriormente (viendo el vídeo a la vez para comprobar que los tiempos son los correctos) y corriges todo aquello que no quede perfecto, habrás elaborado un texto para un vídeo corporativo en condiciones. Créeme, el gremio de locutoras agradeceremos que te lo curres 😉

Cómo hablar en público. Pasos 6 y 7

¡Y con esta entrega termina el artículo sobre cómo hablar en público! Hemos estado viendo juntas qué hacer desde el minuto 0 y ya sólo queda descubrir cómo hacer frente a la fase que más miedo da: ejecutar la presentación.

1- preparar el tema
2- escoger el tono del mensaje
3- elaborar un discurso continuado
4- elementos audiovisuales
5- aprender bien la presentación
6- revisión
7- sobre el escenario

Imprescindible detenernos un momento en el paso 6: la revisión.
La noche anterior (o cuando sea posible) revisa que todo funcione a nivel técnico y que cada elemento esté donde tenga que estar. Si puedes, prepara un portátil de apoyo y los archivos digitales en varios formatos y soportes, ¡no permitamos a Murphy trabajar ese día! En cuanto a tu aspecto más te vale ir lo más cómoda posible; agradecerás poder moverte con libertad sin complejos de rodales sobaquiles (en las axilas, para la gente fina) y sin ruido de tacones mientras te menees por el escenario. Es el peor momento para innovar y probar una nueva fragancia o estrenar peinado.

Velita para que te dé suerte. Fuente: www.freepik.es

Velita para que te dé suerte. Fuente: http://www.freepik.es

Y el colofón, el plato fuerte: paso 7, sobre el escenario.
El día D ha llegado: en unos minutos habrá que subir los peldaños que nos alejarán del mundo de las personas corrientes de las que atraen las miradas y son juzgadas. ¡Horror! Sudoración, taquicardia, sequedad en la boca… La ansiedad se alimenta de nuestros miedos, y es la ansiedad la culpable de nuestros fallos: lapsus de memoria, tartamudeo, no centrarnos en las ideas, no saber responder ante un imprevisto… Si no permitimos a la ansiedad alojarse en nuestra mente habremos ganado mucho tiempo. Pero si ya está instalada lo mejor que podemos hacer es respirar profundamente y pensar que SABEMOS DE LO QUE VAMOS A HABLAR. La gente que ha venido a escucharnos quiere saber qué les podemos aportar; de todo el auditorio, somos la persona más conocedora del tema en cuestión y por muy mal que lo hagamos, quedará patente que lo dominamos. Mis conocimientos de psicología se limitan a lo que he aprendido para mi propio autocontrol así que las recomendaciones al respecto son muy escasas y siempre basándome en mi experiencia personal -desde el máximo respeto a las psicólogas y psicólogos que conocen mucho mejor que yo este tema 🙂 -. El mayor miedo que se nos presenta en tales situaciones es “¿lo haré bien?”; permíteme que te responda que puede ser que sí y puede ser que no, pero por muy terrible que lo hagas habrás aportado información a tu público, así que ya no será tan terrible.

tic nervioso

tic nervioso

Una vez frente al respetable conviene que controles tu lenguaje no verbal, solemos olvidarlo. Para tener una guía de cómo hacerlo simplemente observa las conversaciones que ves por la calle: la gente está relajada, cómoda. Mueven los brazos en sincronía con sus palabras; asienten cuando otra persona les explica algo; si estornudan o carraspean (por ejemplo) piden disculpas sutilmente y continúan a los que estaban, no montan un numerito por ello; etc. Sé que es muy difícil lo que te voy a pedir a continuación pero cualquiera es capaz si practica lo suficiente: finge naturalidad. Parece una contradicción, pero se puede hacer:
– pasea la mirada entre varias personas del público y mira a los ojos, como si les explicaras una por una tu exposición.
– corta ese tic nervioso que ha aparecido: una muletilla (son odiosas y distraen la atención. La gente acaba contabilizando las veces que dices “lo que iba diciendo”), rascarte la nariz, retirarte el pelo de la cara…
– esconde los nervios lo mejor que seas capaz. Si estás nerviosa y encima piensas que la gente lo nota ¡te pondrás más nerviosa todavía!.

Por último y dentro de tus límites sé más llamativa que sosa. Formas parte de un discurso así que una vez que domines tu lenguaje no verbal (y sólo una vez dominado) te aconsejo variar el volumen y tono de la voz; mover tu cuerpo y gesticular tanto como quieras y en definitiva, integrarte en el espectáculo porque tú eres la protagonista.

Con este pequeño manual ya puedes convertirte en la estrella de los escenarios, a cambio de haberte ayudado sólo pido un 10% de lo que ingreses como conferenciante. Ejem.

Ya nunca cometerás graves errores, así que empieza a recordar para que no caigan en el olvido y cuéntame pifias que has tenido sobre la tarima; me encantará echarme unas risas a tu costa 🙂

Cómo hablar en público. Paso 5

… y pasa el tiempo y toca dar un paso más:

1- preparar el tema
2- escoger el tono del mensaje
3- elaborar un discurso continuado
4- elementos audiovisuales
5- aprender bien la presentación
6- revisión
7- sobre el escenario

Ya está todo listo. La presentación es redonda. Si eres de las personas que sienten inseguridad ante estos actos tendrás que ser consciente de que sabes a la perfección el tema, porque no basta con dominarlo sino que hay que saber que se domina; ahí radica la seguridad. En tal caso, ensaya las veces que sean necesarias y pide a alguien que te tenga un poco de manía que te escuche y haga preguntas difíciles; de esta manera tendrás las respuestas preparadas para el día D y una sensación de conocimiento extra porque te permitirá preparar respuestas a posbiles preguntas reales que te harán durante la exposición.

Un consejo más: no te lo aprendas de memoria. Tú sabes cuál es el límite entre saber al dedillo qué vas a decir y la pérdida de frescura; no lo cruces. Si durante tu actuación olvidas el chiste que tenías preparado lo pasarás fatal intentando recordarlo e intentando hilar lo que salga de tu boca.

Cómo hablar en público. Pasos 3 y 4

Ya llevamos dos entregas del súper artículo dedicado a las presentaciones ante el público y esta tercera entrega aportará la explicación de los siguientes dos pasos: el 3 y el 4, ya que el 3 es muy breve.

 

1- preparar el tema

2- escoger el tono del mensaje

3- elaborar un discurso continuado

4- elementos audiovisuales

5- aprender bien la presentación

6- revisión

7- sobre el escenario

 

3- Elaborar un discurso continuado

Tras tener el esquema de los conceptos o partes de que se compondrá la exposición, las uniremos todas para crear continuidad. Es muy útil realizar nuevos pequeños mapas conceptuales por cada grupo de ideas según se agrupen en esta fase y dibujarlos en post-its o en tarjetas que llevarás contigo a la exposición. Una mirada rápida puede venir muy bien en caso de lapsus mental. Como también jugamos con la memoria visual utiliza códigos de colores, mayúsculas y minúsculas, signos y todo lo que te ayude a entender rápidamente tus esquemas.

 

Cómo hacer una presentación

Esquemas, post-its, chuletas… ¡todo vale!

 

4- Elementos audiovisuales

El siguiente paso es completar el texto audiovisual: ir idea por idea, punto por punto que queremos desarrollar y decidir qué apoyo será el más conveniente para hacernos entender. No es necesario utilizar una presentación en Power Point, hay otros recursos; si optas por esta herramienta utiliza MUY poco la opción de textos: pocos y concisos. El peso de la presentación eres tú, no la pantalla. Además, leer palabras requiere mucha concentración y el público perdería la atención puesta en tu intervención. Abramos un poco la mente, vayamos más allá: ¿podemos llevar un objeto físico que permita explicar algún concepto?* ¿Es posible acompañar alguna explicación determinada con un sonido? ¿Qué pasa si utilizamos una pizarra para dibujar una idea que no sabemos explicar sólo con palabras y gestos? Pensemos en que las personas captamos la información por a través de todos los sentidos así que aprovechemos todos los recursos posibles sobre una tarima pero siempre con la intención de ayudar al público a entender nuestro mensaje, nunca con el fin de adornar las presentación.

 

Como guinda a este apartado te recomiendo que no te compliques: si te supone mucho esfuerzo conseguir determinado elemento (un vídeo, un chaleco rojo de vinilo…) no lo incluyas; seguro que se puede sustituir por otra cosa. Piensa que nadie echará en falta ese detalle que has obviado, tú eres la única persona que contaba con ello.

 

¿Se te ocurre algo que he olvidado comentar?

 

*(en honor a mi amigo Adrián Herrero pondré como ejemplo una idea de su cosecha: llevar una botella de ron a la presentación de una campaña institucional para descender el consumo de alcohol en adolescentes y mostrar al cliente las grandezas de esta bebida, en plan chocante)

Cómo hablar en público. Paso 2

Continuamos con mi lista de consejos sobre cómo hablar en público que puedes leer por entregas. En el anterior post expuse todos los pasos a seguir para convertirte en una Lola Flores de las exposiciones y como chorreo generosidad, lo repetiré en cada post relacionado con este artículo para facilitarte la comprensión global:

1- preparar el tema

2- escoger el tono del mensaje

3- elaborar un discurso continuado

4- elementos audiovisuales

5- aprender bien la presentación

6- revisión

7- sobre el escenario

 

El qué estaba claro, pero el cómo, el tono, no fue el apropiado.

El qué estaba claro, pero el cómo, el tono, no fue el apropiado.

Hoy daremos un pasito adelante y veremos cómo escoger el tono del mensaje. Una vez tengamos nuestras ideas esquematizadas habrá que decidir cómo queremos decir aquello que queremos decir y esto dependerá de dos cuestiones: ¿a quién me dirijo? y ¿a quién represento?. Sobre la primera pregunta debemos tener muy presente qué conocimientos tiene nuestro público, qué espera que le contemos (qué motivo le ha llevado ahí) y qué lenguaje facilitará la comunicación. Es muy importante no desviarnos de estas premisas ya que el primer objetivo de la exposición será siempre que nuestra audiencia entienda y asimile la información. En cuanto a la segunda cuestión, entra en juego el concepto de marca, ya sea nuestra marca personal o la marca de la institución por la que hablamos: hay que ser coherente. No es el momento de hablar de marcas pero conviene recordar en este punto que cada acción comunica y por lo tanto, debemos cuidar los detalles de todo aquello que hacemos con el nombre X porque forma parte de la comunicación corporativa y ayuda a construir la imagen de la marca (y si se trata de una marca bien asentada, podemos desvirtuarla).

Quiero poner un ejemplo para ilustrar mejor a qué me refiero: si yo, Penélope Saray, como representante de una productora de vídeo aparezco vestida con un traje de ejecutiva en una conferencia sobre nuevos formatos de vídeo, en la que el 99% de las presentes llevará zapatillas y vaqueros y encima el apoyo audiovisual a mis palabras es una selección de gráficas de barras con muchos números haré que mi público, quien todavía no conoce a la empresa a la que represento, piense que es una compañía antigua, lejana, no conocedora del mercado del vídeo. Y si alguien de quienes asistan a la intervención ya la conocía anteriormente, no se reforzará la idea de marca que éste lleva años transmitiendo: sencillez y claridad.

 

La elección del tono es una labor sencilla pero sumamente importante; no pases por alto pensar en ello.

 

 

 

 

Cómo hablar en público. Paso 1

Es terrible hablar en público; nos exponemos con todo lo que somos. Incluso para la persona más experimentada siempre existe un factor de miedo y es que los cientos (o miles) de ojos u oídos que observan y escuchan van a saber muchas cosas de nosotras en pocos segundos: cómo nos movemos, cómo hablamos, cómo vestimos, qué información tenemos sobre el tema en cuestión e incluso si sabemos preparar una presentación de calidad.

Que no cunda el pánico; si tienes que hacer una exposición no te tires más del pelo: estoy aquí para salvarte. Sigue mis consejos y el público romperá en una estruendosa ovación cuando termines*.

* Licencia literaria, no te lo tomes al pie de la letra.

 

 

Para hacértelo más fácil, aquí tienes una lista de los pasos a seguir que más adelante iré desarrollando y podrás leer en diferentes posts:
1- preparar el tema
2- escoger el tono del mensaje
3- elaborar un discurso continuado
4- elementos audiovisuales
5- aprender bien la presentación
6- revisión
7- sobre el escenario

 

Esquema de rápida visualización

Hoy quiero dedicarme al punto 1: Preparar el tema.
Cuando preparamos el tema es fundamental empezar por tener claro qué queremos decir. Para visualizarlo con claridad recomiendo dibujar un esquema en un papel y así vertebrar cada una de las ideas según surjan de un punto u otro. ¡Ojo! La sencillez debe ser nuestra brújula. Cuanto más sencillo un discurso, más fácil de exponer y por lo tanto, habrá menos lugar a que cometas un error y será más fácil hacerte entender.

 

 

El esquema cumplirá una doble función: por una parte, ayudarte a elaborar un discurso con sentido lo más breve posible y por otra, fijará en tu memoria el concepto básico de la exposición gracias a la maravillosa memoria visual. Recomiendo trabajar con este esquema cada vez que hagas una modificación en la presentación (en el orden de las ideas a explicar, en las relaciones causales entre conceptos, si incorporas información nueva o la eliminas…) porque así siempre estará actualizado y podrás echar mano de él en caso de necesitarlo.

 

 

 

 

Y por el momento ya está, tendrás que esperarte unos cuantos días para ver terminado este post.

Como viene siendo habitual, te invito a comentar lo que te plazca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marketing: diferencia entre crear imagen de marca y ser cansina.

La esencia de la comunicación actual, en la que confío plenamente*, la mencionó un grande de la comunicación, Javier Suso, en una de sus conferencias, pero ya me rondaba la cabeza hacía tiempo. Él la llamó “El nuevo paradigma de la comunicación“:

1- Target audience muy definida

2- Mensaje en forma y contenido relevante (que guste)

3- Un sólo impacto

Hay quien todavía no se ha dado cuenta de que lanzar mensajes que no interesen a la receptora es contraproducente porque provoca sensación de spam (y de hecho, lo es) y este efecto se traduce en eliminar a esa persona o empresa de la lista de correo y marcarlo como “no deseado”, dejar de seguir su cuenta en Twitter o eliminar el contacto de la red de Linkedin (y sé muy bien de qué hablo).

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Recordamos un sólo impacto si nos ha “sacudido” lo suficiente

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El antiguo postulado en que se basaba la comunicación institucional, corporativa o publicitaria de que “lanzar muchos mensajes ayuda a fijarlos en la memoria” ha dejado de encabezar las acciones en estas áreas. Ahora sabemos que somos capaces de recordar un sólo impacto si nos ha “sacudido” lo suficiente, y mucho más si nos ha gustado; en cambio, las repeticiones de un mismo mensaje que no aportan nada se convierten en acciones desagradables cuando las percibimos, aunque las recordemos.

De esta manera se enfrentan dos fuerzas: la imagen de marca y el recuerdo. ¿Qué vale más la pena? Depende del tiempo de que dispongamos para nuestra campaña y de nuestros objetivos a largo y medio plazo:

-Si queremos asegurarnos buena reputación, que siempre beneficia en las ventas, tendremos que apostar por elaborar mensajes con un contenido y una forma muy cuidadas, perfilar perfectamente el target, y decidir el momento y el canal por el que los haremos llegar. Este trabajo sólo da sus frutos a largo plazo y no necesariamente aumenta el volumen en las ventas, pero seguro que fideliza y gana alguna nueva adepta; además, es un buen protector contra  posibles futuros fiascos en la comunicación.

-Si por el contrario nuestra necesidad es aumentar cuanto antes las ventas y no nos importa el futuro de nuestra marca (“marca” como idea percibida) entonces podremos optar por el asedio y el acoso.

Mi cerebro, blindado contra ciertas marcas que no lograrán entrar en él

Una solución que combina ambos caminos pero con sentido común es el trabajo de marca junto con las promociones o acciones de comunicación puntuales y que éstas aporten algo la audiencia (vamos, que volvemos al punto tres del paradigma: relevancia). Cuesta mucho dinero y energía decir algo y no ser escuchada.

En definitiva, la marca es un colchón y una brújula que orienta cada decisión de comunicación; muy malita tiene que estar la cosa como para no hacer un esfuerzo inicial y trabajarla porque, a fin de cuentas, las marcas tienen personalidad propia y llegan a lugares adonde una empresa o un producto jamás llegaría.

Me encantaría ampliar esta cuestión porque es básica así que enviaré una caja de polvorones a quien se anime a aportar algo a este post.

* Más adelante hablaré de la comunicación horizontal, el terror de los empresaurios.

Cuando no se respeta al target…

Antes de que leas este post te advierto de que tras una reflexión un poco más elaborada a la que hice para escribirlo, mi opinión cambió. Tendría que escribir un nuevo post para explicarla y no es el momento. Por ahora, te invito a leer y comentar:

Como todo en la vida mis intereses en cuanto a comunicación evolucionan y ahora lo hacen a un ritmo más acelerado porque estoy inmersa en un máster sobre comunicación corporativa y publicitaria. Es necesario explicar este detalle porque el blog nació cuando mi perfil era mucho más audiovisual que publicitario. Dicho esto, continúo con el post.

Este fin de semana volé en Ryanair, compañía famosa por las excentricidades de su CEO y por sus políticas de ahorro de costes. He volado muchas veces con sus aviones y unas cuantas en otras compañías pero nunca había visto lo siguiente:

Nuevo soporte para publicidad exterior

Son unos carteles que anuncian productos enfocados a un público que vuela a menudo; el claim dice: “Crujiente porque madura en lo alto”. El anuncio que vi en el vuelo de ida era mucho mejor ejemplo de publicidad exterior que utiliza un espacio cotidiano como soporte; se trataba de una marca de calzado para caminar cómodamente y apelaba al personal de la compañía.

Es decir, Ry han visto un nuevo filón y es dar un uso comercial a los espacios de sus aviones que todavía son neutrales y además, en uno de los casos que he presenciado, el anunciante se dirigía a las trabajadoras y trabajadores.

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La repetición del mensaje es un camino hacia el recuerdo de la marca en el punto de venta

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Mi opinión, que no puede faltar, es que me parece fantástico rentabilizar unos espacios “muertos”, toda empresa debe obtener el máximo de beneficios; de hecho, creo que es espectacular el aprovechamiento del espacio porque el personal de cabina pasa mucha horas dentro del avión y tienen oportunidad de mirar en múltiples ocasiones esos anuncios. Ya sabemos que la repetición del mensaje es un camino hacia el recuerdo de la marca en el punto de venta, pero, creo que no es una acción acertada (soy consciente de que puede estar integrada en una estrategia muy estudiada y estar dando buenos resultados, pero sólo he percibido esta acción concreta y por lo tanto es de lo único que puedo opinar); me pongo en el lugar de las y los auxiliares de vuelo y creo que me horrorizaría estar permanentemente expuesta a los mensajes publicitarios; me molestaría profundamente que le empresa para la que realizo un servicio profesional y cuidado me utilizara para hacer negocios, utilizara mi subconsciente para rentabilizar sus gastos. Me sentiría ofendida y seguro que esta actitud repercutiría negativamente en mi trabajo y en el ímpetu por seguir haciendo bien mi labor. Evidentemente en todas las empresa existen acciones de publicidad, muchas son conscientes y otras son obvias y siempre existirá el riesgo de estar metiendo la pata. No es una consecuencia única del hecho que comento sino que se da en infinitas ocasiones.

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Hay que mantener siempre el respeto hacia nuestros targets

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Hay quien piensa que la publicidad es siniestra por definición, yo no soy de ésas. Creo que forma parte de la humanidad, desde que el ser humano comenzó a desarrollar la cultura y dejó de ser un animal únicamente biológico, es una cuestión de necesidad. Mi posición es que hay que mantener siempre el respeto hacia nuestros targets porque entonces estaremos consiguiendo el efecto contrario: rechazo. Creo que en esta ocasión Ry se ha olvidado de su personal, tan importante para la comunicación y el funcionamiento de la empresa. Pero seguro que hay alguien más experta en la materia y puede poner un poco de luz al respecto; me encantaría recibir otras opiniones.

Edit: Como no me he detenido a intentar insertar el icono para Meneame.net inserto aquí el link y a ver si un alma caritativa la envía.  😉