Archivo de la categoría: Audiovisual

Miscelánea de cuestiones relacionadas con audiovisuales

Cómo locutar sin ser locutora

No eres locutora pero quieres poner voz a un vídeo con pocas o ninguna pretensión comercial y te gustaría hacerlo lo mejor posible porque eres consciente del valor de hacer una locución correcta.

En este caso siempre aconsejaré que encargues el trabajo a una profesional de la voz pero entiendo que no siempre se cuenta con el presupuesto adecuado así que te ofrezco una mini guía para que puedas hacerlo medianamente bien:

– Redacta el texto pensando que será locutado por ti: ten en cuenta las medidas generales y añade la ventaja de conocer tus puntos débiles; es decir, si te cuesta pronunciar la r no pongas palabras que contengan ese sonido.
– ¡Ojo! No cometas el error de escribirlo a mano porque la lectura visual es mucho más rápida y fácil con un texto escrito a ordenador.
– Marca con un lápiz las inflexiones para respirar de manera que cada bloque de texto tenga sentido por sí mismo. De nuevo ves el peso de redactar oraciones breves tal y como te aconsejo en el post sobre cómo escribir el texto para un vídeo corporativo.
– Cuando lo hayas ensayado varias veces y tengas claro cómo hacerlo, grábalo interpretándolo, nunca leyéndolo (no es fácil hacerlo bien a la primera, por algo existe mi profesión. Es muy importante que mantengas un ritmo uniforme y más lento que rápido.
– Tras escucharlo y horrorizarte (sucede casi siempre) y grabarlo 5 veces más, escúchalo de nuevo en pasar un par de días. Distanciarte mentalmente del trabajo te ayudará a valorarlo con más objetividad. Si lo consideras adecuado grábalo de nuevo efectuando los cambios que te parezcan oportunos.
– Cuando lo edites, baja el volumen de las respiraciones pero no las quites, quedaría antinatural. Ten en cuenta que estamos hablando de un vídeo explicativo o similar, no de publicidad.

¡Y se acabó! Seguro que la primera vez que lo haces no te convence el resultado a menos que tu autoestima esté por las nubes, pero ten paciencia que cuando hayas grabado 4 textos lo harás mucho mejor. Si de todas formas no te aclaras me ofrezco para ayudarte. Contacta conmigo vía Skype (penelope.saray), e-mail (correo@locutora-penelopesaray.es) o Twitter (PenelopeSaray) y cuéntame qué te atormenta 😉

El texto para un vídeo corporativo

Elaborar un texto siempre debe ser una tarea muy estudiada, sobre todo si queremos que quede bien. Ya sea un cuento para ser leído en voz alta a niñas y niños, un artículo para una revista especializada o una locución para un vídeo corporativo.
Los textos para vídeos corporativos se caracterizan principalmente porque serán locutados y por lo tanto, deben sonar bien. Parece obvio, pero no lo es. Además de esta premisa hay que tener otras muchas en cuenta y como soy muy lista, las conozco todas (¿lo dudabas?). Toma nota:

– lo primero de todo es tener la mayor cantidad posible de información sobre el producto o tema a tratar y la empresa que está detrás. Hay que manejar tanto información corporativa como básica del tipo: año de fundación, dónde están sus filiales o sucursales, qué actividades desarrolla…

– brevedad y sencillez: por muy especializado que sea el público al que nos dirigimos, la información entra y permanece en nuestro cerebro con más facilidad por los ojos que por los oídos, así que conviene no dar información espesa a través del sonido. Lo mismo sucede con la longitud: cuanto menos palabras, más fácil de entender.

– por tratarse de un texto corporativo es fundamental tener en cuenta la filosofía de la empresa y la personalidad de la marca. De este factor dependerá mucho el vocabulario y el tono que empleemos.

– el público al que vaya dirigido el vídeo es determinante para escoger las palabras y el contenido general del texto: ¿es general o especializado? ¿qué información quiere obtener con el vídeo? ¿qué sabe sobre el tema? – aconsejo redactar el texto a partir del vídeo ya montado porque así elaboraremos las oraciones en función del ritmo, los tiempos y el contenido:

  • el ritmo vendrá determinado por el montaje y por la propia acción de cada plano;
  • los tiempos, o el minutaje en que conviene decir cada palabra o frase según las imágenes y por lo tanto, debe verse reflejado en la redacción del texto;
  • por último, vamos a la esencia de la locución de un vídeo corporativo que es ampliar la información que ofrecen las imágenes, nunca repetirla (a menos que se trate de un dato que convenga recordar, como por ejemplo el nombre de la empresa). Tengamos en cuenta que el sentido de la vista atrae y mantiene mucho más la atención que el sentido del oído, de manera que dejamos de escuchar un sonido si a la vez vemos una imagen atractiva. Conclusión: mientras “audiovemos” un vídeo, la voz pasa desapercibida, a no ser que hagas lo siguiente:

– de vez en cuando conviene recordar a nuestro público que estamos ahí, con lo que una exclamación o una frase rompedora pueden tener mucho peso. Por supuesto, no olvidemos que la locutora también perseguirá este objetivo y hará las variaciones en el tono que sean más convenientes con el fin de evitar la monotonía.

-y por último, tener en cuenta que el texto será dicho así que conviene evitar palabras con cierta dificultad en su pronunciación, formaciones que resulten cacofónicas y todo elemento que dificulte lo más mínimo la tarea de la locución siempre y cuando sea sustituíble.

Si respetas estos principios y una vez escrito, lo lees como esperas que sea interpretado posteriormente (viendo el vídeo a la vez para comprobar que los tiempos son los correctos) y corriges todo aquello que no quede perfecto, habrás elaborado un texto para un vídeo corporativo en condiciones. Créeme, el gremio de locutoras agradeceremos que te lo curres 😉

Cómo hacer un vídeo para empresa

– Hola Penélope, me gustaría ganar mucho dinero con mi empresa y me han dicho que si cuelgo vídeos en mi web conseguiré milagros.

– Hola clienta cualquiera, te han informa mal. Colgar contenido porque sí carece de sentido; las personas sólo nos detenemos a mirar un vídeo cuando nos interesa y para ello, el vídeo no puede responder a un “por arte de magia funcionará”. Permite que te explique cómo debe ser el vídeo o los vídeos que cuelgues en tu web para conseguir más ventas:
en primer lugar el objetivo es determinante. Si queremos captar público para que acuda a nuestro negocio (una casa rural, por ejemplo) el vídeo será completamente diferente a si queremos vender más productos.

– Vaya por dios, cuánto sabes.

– ¬¬ Por otra parte, la navegación en Internet condiciona el tipo de consumo que hacemos de sus contenidos. No olvidemos que este tipo de vídeos muchas veces aparecen en los resultados de búsqueda de nuestro público potencial, no es habitual que se busquen estos audiovisuales en concreto. Así que conviene mantener la atención (no aburrir) y siempre dar información de interés. Para saber qué considera información interesante nuestro público tenemos que hacernos las preguntas:
1- “¿Qué busca el público cuando introduce X palabras clave?”.
2- ¿Qué necesita saber para que se decida a venir a mi negocio o a comprar mi producto o servicio?”.
Planificación, imprescindible. TODO lo que aparezca y se oiga en el vídeo debe ser necesario. ¡Fuera la paja!

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¿Cómo es la empresa? ¿Y su público? Hay que tenerlo en cuenta para decidir el tono del mensaje

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La forma de ofrecer el contenido es muy determinante según el carácter de éste y la personalidad de la empresa: tono serio, tono humorístico, tono formal, tono informal, etc.

Y por supuesto la duración: mi experiencia me ha demostrado que todo lo que exceda de 1min. 30 seg. no será visto – y por supuesto, si lo reducimos a 1 minuto, mucho mejor-. El motivo ya lo he mencionado arriba: en este caso los vídeos aparecen mientras se realiza una búsqueda de información así que nuestro público tendrá ganas de saber otras cosas y seguirá buscando.

Por último, es recomendable tener muy en cuenta a quién nos estamos dirigiendo y que la Red no olvida: escojamos el lenguaje más entendible y acorde con nuestra empresa.

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Cuatro sencillos pasos para hacer un vídeo de empresa

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Te lo pondré un poco más fácil; ahí van unos pasos que conviene seguir para hacer las cosas bien:

1º Decidir EL objetivo de nuestro vídeo. Dada la corta duración no podemos perseguir con éxito más de un fin.

2º Contratar a una productora de vídeo para que haga el trabajo. Esto es garantía de calidad -generalmente…- (La productora que he enlazado es coleguita; ¡barriendo para casa!)

3ª Si optamos por la p— moda low cost y hacemos el vídeo de forma casera, habrá que preparar un guión sencillo sobre qué se contará y cómo se hará. No sirve eso de encender la cámara y hala, a hablar.

4ª Recordar que nuestra gran obra se difundirá por Internet y puede llegar a estar enlazada o embebida en cualquier web del mundo, así que conviene incluir los datos de contacto.

– Entonces, Penélope, siguiendo estos 4 pasos ¿ya tendré mi súper vídeo?

– Esto… a ver cómo te lo explico… hay muuuuchos otros elementos a tener en cuenta: contratar a una productora de vídeo, contratar a una productora de vídeo, y… contratar a una productora de vídeo. Porque como pretendas hacerlo tú sin saber te vas a volver loca.

Advertida quedas.

Y como no podía ser de otra manera, un ejemplo y la crítica, siempre constructiva, a continuación:

Se ha tenido en cuenta el tipo de negocio y qué información quieren dar a su público pero han cometido un error tremendo y es irse por las ramas. El título del vídeo lo dice bien clarito pero en cambio, esta acción ha quedado a la deriva en todo el transcurso de hacer una cama. ¡Centrémonos! Paja, fuera.

Puesto que el vídeo lo ha hecho alguien que no sabía, la calidad es nefasta: mala calidad y volumen del sonido, grabar sin punto de apoyo, transiciones leeeeentas…

La chica que hace la cama habla muy bien, dice sólo lo imprescindible (teniendo en cuenta que el título del vídeo es incorrecto).

Cumple el objetivo final que es hacer publicidad del hotel. Tiene muchas reproducciones, lo que no sé es cuántas de éstas corresponden a personas interesadas en el hotel o en ver el vídeo (como yo, por ejemplo).

Y ya está. ¿Contratamos entonces a una productora de vídeo para que haga las cosas bien? ejem…

– ¡Ni de coña! Ahora que me has dicho cómo se hace lo grabaré y montaré yo sola. ¡Ja! Gastarme dinero pudiendo hacerlo gratis…

– (oh, shit!)

P.D. Agradezco a Alberto Ventura (un máquina del vídeo) su paciencia por revisar cada artículo que escribo y a Visualem por su capacidad de síntesis y aportación a etse tema. ¡Y se lo dedico a un colega de profesión, Javi López de la Mega Radio, quien ha hecho sus pinitos en el mundo del vídeo!

Cómo hacer un videoclip musical: 10 consejos

No soy muy de ver videoclips musicales pero este fin de semana vi uno con mi pareja (especialista en vídeo) y comentamos algunas de las características que debe tener un videoclip musical para no ser súper aburrido, teniendo en cuenta que estos consejos se aplicarían a una novata, una persona experta conoce las técnicas, tiene sus trucos, sabe qué funciona y puede hacer lo que le salga de la inspiración. He decidido hacer algo por la humanidad y reunir las conclusiones que extrajimos en una lista de 10 consejos. Es muy importante que interpretes este listado como unas recomendaciones básicas que puedes seguir o no según consideres oportuno para cada caso:

– Planos cortos en el tiempo. La duración dependerá del ritmo del tema musical.
– Montaje rápido y por corte. El fundido ya no triunfa.
– Siguiendo con el montaje, no abuses del corte visual coincidente con el golpe de música: la espectadora se anticipará y sabrá cuándo habrá un cambio de plano; adiós efecto sorpresa.
– Estética atractiva: por la postproducción, por la iluminación, por el vestuario, por la imagen en sí, etc.
– Al hilo del anterior punto es importante que los elementos que se vean en pantalla sean agradables a la vista; no me refiero a poner a tíos buenorros refregando sus pectorales sudorosos, no es necesario recurrir al erotismo, sino que se cuide cada detalle de lo que va a salir en pantalla. Ahora bien, si un grupo punky gore malote te contrata y exige un primer plano de un caballo vomitando, pues te tocará adaptarte a los gustos de su público y la filosofía del grupo: dar asquito.
– Un leit motive que una todo el transcurso del vídeo. Puede tener relación con la historia que cuenta la canción, con el grupo o ser algo completamente nuevo.


Insisto en que esta es la tónica general de los videoclips musicales pero siempre hay excepciones y muy buenas, por cierto, que innovan.

 

– Debe crear expectación, ganas de seguir viéndolo y descubrir qué viene después. Este factor es muy importante para evitar el aburrimiento, máximo enemigo de los videoclips musicales. Un truco para luchar contra el temido bostezo es introducir algún elemento nuevo. El tiempo que una espectadora soporta un vídeo musical sin querer cortarse las venas va en función de las ganas que tenga de ver qué sucede a continuación y este sentimiento se crea en gran medida introduciendo de vez en cuando alguna sorpresita: cambio de escenario, nuevo personaje, un coche que se estrella…
– Puedes probar y experimentar hasta donde tus recursos te permitan porque la permisividad que se otorga a este tipo de audiovisual es enorme. El público acepta muy bien las novedades.
– Tal y como te he dicho en el punto anterior, a veces lo más simple es lo más adecuado. Por lo general apenas se utiliza la simplicidad y por lo tanto, tal vez consigas asombrar. Eso sí, sólo funcionará si el tema musical es buenísimo y la imagen es agradable.
– Ojito con los efectos especiales y la postproducción porque tal y como avanza la tecnología, en poco tiempo se quedan desfasados. Y si no, que se lo digan a Paul Simon cuyo videoclip sólo se ve antiguo por el vestuario.

Un ejemplo de todo lo que he apuntado:

Y con esto, mis pequeñas, ya estáis preparadas para grabar y montar vuestro primer videoclip. ¿Alguien se anima a enlazar sus obras audiovisuales? Yo, encantada de publicarlas.

Reunión de locutoras y locutores on line

Va a tener lugar un encuentro de locutoras y locutores que trabajamos a través de Internet este sábado 26 de mayo en Madrid. Por el momento hay unas 12 personas confirmadas y para esta primera reunión no va a ser posible la emisión por streaming, pero imagino que habrá otros canales vía Internet para participar (no lo sé).

El origen de esta convocatoria es buscar soluciones a la denominada “guerra de tarifas” que nos afecta a las profesionales de la voz e involucra a todas las demás personas participantes en los proyectos audiovisuales.

El foro donde se está hablando de esta reunión es Linkedin, en el grupo Locutores Online .

Os animo a todas a asistir o al menos, a seguir los hechos y así mejorar nuestra situación.

¡Fuerza y voz!

Para hacer un vídeo: contenido y forma.

Voy a decir una obviedad: Internet ha cambiado nuestra forma de comunicarnos.

Ahora voy a explicarlo muy brevemente: rapidez, inmediatez en la creación de contenidos y en su consumo.  Millones de vídeos a nuestra disposición; se ha democratizado el uso de los audiovisuales y por lo tanto, sabemos mucho más al respecto. Ahora exigimos al menos uno de estos 2 factores en un vídeo: contenido o forma.

Y para ilustrar mi pequeña exposición quiero que veáis un vídeo que se ha hecho con muy pocos recursos y en cambio tiene ritmo y facilita la comprensión de las ideas. No sé si su atora ya sabía algo de audiovisuales paralelamente a su penetración en Internet pero de no ser así, es un ejemplo de cómo alguien es capaz de hacer un vídeo de cierta calidad sin “haber estudiado”:

P.D. Ya de paso, reflexionad sobre el tema que trata. Es muy serio. El vídeo lo ha hecho Alicia, una blogguera que tiene reflexiones sobre feminismo muy interesantes.

Escribe bien y no mires a quien

 

Para quien todavía no se haya enterado trabajo como locutora; cada día tengo historias que podría contar en este blog del tipo: ¿cómo elaborar un presupuesto para que sea aceptado? o ¿qué significa cuando un cliente te pide una locución dinámica?. Pero quiero centrarme en otro gran dilema que atormenta a muchas locutoras y locutores: ¿qué hacer cuando un cliente envía textos mal redactados? Para responder a la pregunta y según mi criterio, utilizaré como ejemplo lo que me sucedió hace un par de años con un cliente esporádico (que encima no me pagó).

 

Llegó a mi correo el texto para un vídeo corporativo que casi se me atasca en la impresora. Había errores para todos los gustos: en el número, en la ortografía, en la gramática, había cambios de sujeto y por supuesto carecía de ritmo; ¡un primor!. No pretendo ponerme de erudita ni muchísimo menos, lo que sucede es que si tienes que locutar un texto escrito con los puños es muy difícil hacerlo y por supuesto, el resultado será de una calidad pésima. Este insulto al buen gusto hizo que me planteara si aquello perjudicaba a mi trabajo, si dañaba la profesión de locutora o menospreciaba la labor de quien había realizado el vídeo (porque una vez montado con ese potaje de palabras las imágenes perderían valor). Por otra parte y aquí viene la idea enfrentada, mi trabajo como locutora consiste en interpretar con la voz, no en valorar el trabajo de terceras personas.

 

¿Me estaba entrometiendo o excediendo en mis responsabilidades?

 

No. No y punto. No había por dónde coger aquello. Prometo que si hubiera leído una vez más ese tropiezo de letras un académico de la RAE habría muerto, y si me hubiera atrevido a grabarlo todos los académicos habrían sido sustituidos por monos con garrapatas. No podía dedicarme a matar a señores rancios así que mi cabeza me planteó dos opciones (a veces mi cabeza va unos pasos por delante de mí):

 

– grabarlo tal cual y desear morir por la vergüenza una vez lo enviara porque mi responsabilidad me impedía salir airosa del mal que se cernía sobre la comunidad lingüística,

 

– o pedir al cliente que lo corrigiera, con la mayor delicadeza que soy capaz de derrochar (una alcachofa es más delicada que yo)

 

Dos opciones y las dos implicaban un desafío, conmigo misma o con quien había confiado en mí para este proyecto: mi cliente.

 

Opté por la segunda.


Haciendo gala de la suavidad con la que soy capaz de expresarme cuando el momento lo requiere redacté un mail en que exponía la dificultad para locutar el guión y ofrecía dos soluciones: la primera, que lo escribieran correctamente y la segunda, ser yo misma quien lo modificara (porque otra de mis facetas es la de escribir textos para vídeos corporativos).

La respuesta no tardó en llegar: ¡un nuevo escrito! Probablemente estaría adaptado para ser locutado, con frases más breves que en el texto original, y tal vez hasta habrían corregido los saltos del apelativo “tú” a “usted”. ¡Qué ganas tenía de leer y estudiar bien el nuevo escrito, marcarlo y lanzarme a grabar!

Cuando lo abrí, las letras se descolgaban del documento en un intento por salvar su reputación. Tocaba grabarlo tal cual estaba. Un poquito mejor que la primera vez, pero terrible en cualquier caso.

Ni ética ni nada, ya me había sobrepasado al decir  a mi cliente que había fallos así que ahora mi cabeza me recomendaba que me pusiera a grabar, que los trabajos no vienen solos. Un texto que carecía de criterio. Y lo grabé todo lo bien que fui capaz.

Hay muchísimas personas que no repasan lo que escriben y no se dan cuenta de que la labor de una locutora es interpretar exactamente lo que pone en el papel; mi conclusión fue que no puedo grabar algo que resulta incómodo de leer porque perjudico a mi profesión y a mi propio currículum. Cuando me vuelva a encontrar con una palabrería sin sentido procuraré ser más delicada todavía y explicar por qué es difícil llevar a cabo tal proyecto para que la persona no se sienta atacada (si es que es lo que sucedió con el cliente fugitivo). Eso y procurar escribir lo mejor posible para predicar con el ejemplo.

 


El sonido en los vídeos de boda

Un buen amigo y gran profesional del vídeo ha aceptado escribir un post para este maravilloso blog. Alberto, responsable de la empresa TuDiaStudio (productora de vídeos de bodas), se ha desahogado un poquito sobre la poca consideración que se suele dar al sonido en los vídeos de boda (y ya de paso le hago publicidad).


El sonido, eso que a veces se olvida en los vídeos de boda. Empecemos por aclarar un término mal utilizado: “Banda sonora”, aunque también es verdad que después de tanto mal uso de una expresión la Real Academia Española lo termina aceptando. En teoría la
banda sonora está compuesta por tres elementos: la música, la voz y los efectos de sonido.

La banda sonora es tan importante como la imagen porque aporta información y refuerza lo visual. Un producto audiovisual puede carecer de uno de los tres elementos mencionados, ya sea por su formato (por ejemplo en los informativos donde no existe música) , por una cuestión de presupuesto o simplemente porque así lo ha decidido su realizador/a o productor/a. Un buen ejemplo de esto último es la ganadora del Oscar en el 2012, The Artist, película que aún no he visto pero que tengo entendido que carece de voz y de efectos de sonido (que alguien me corrija si no es así).

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El problema está cuando el sonido no se valora, o se olvida

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Bajando unos cuantos niveles en términos de producción, el problema está cuando el sonido no se valora, o se olvida, o el/la “profesional” no es consciente de su importancia. Estamos hablando de producciones de bajo coste como pueden ser los vídeos de boda. Y yo me pregunto: “¿Por queeeeeeeeeeeeeeé? ¿Por qué a veces se tapa con música los comentarios en las mesas? ¿Por qué no se le pone un micro a al padre que dice unas palabra emotivas en la ceremonia civil y en cambio se graba con el mismo micro de la cámara cuyo resultado es nefasto? ¿Por qué vemos 5 minutos de imágenes en una casa de novia y no se oye un sólo comentario? ¿A caso a la pareja que se casa no le haría ilusión, dentro de 20 años, escuchar esas voces? Los vídeos de boda están cambiando. Quienes nos dedicamos a esto con pasión, porque creemos en otro tipo de vídeos de boda, hace tiempo que estamos luchando por cambiar esa imagen negativa, la de la pareja caminando de la mano por el parque, la del vídeo infumable. Ahora están muy de moda los términos “documental” o “fotoperiodismo” o incluso “cine” para referirse a fotografía y vídeos de boda “con otro estilo”.
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Si de verdad queremos cambiar el estilo, empecemos por el sonido

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No voy a poner en cuestión estos términos porque no viene al caso, pero, si de verdad queremos cambiar el estilo, empecemos por el sonido. ¿Cómo? En primer lugar cuidándolo en la postproducción; por ejemplo, no bajando el sonido ambiente del todo sino ir mezclándolo con la música. Alquilar un micrófono inalámbrico no cuesta mucho y colocarlo junto al micro de los discursos en la ceremonia civil ayudará a tener un audio mucho más claro y limpio. Y, por último, animemos a las personas a hablar frente a la cámara, y si es con un micro externo, mejor. Unas palabras emotivas de amigos, amigas o familiares pueden ser mucho más valoradas por la pareja que un sin fin de imágenes con música enlatada.

 

Respeto interprofesional audiovisual

¡Qué peligrosa la moda “low cost” en un vídeo! Algunas personas que se dedican al vídeo profesional y ofrecen sus servicios como realizadoras de vídeos para empresas (del tipo que sea) cuidan cada detalle de su grabación, pero la postproducción se la pasan por el arco del triunfo. Es una cuestión de rentabilidad: si la cliente paga 100 y con lloros, no le vamos a dedicar muchas horas a su encargo. Y aquí entramos las locutoras; poner una locución profesional en un vídeo es sinónimo de aumentar los costes o renunciar a una parte de los beneficios, según se plantee. Un buen vídeo es el resultado de un conjunto de trabajos individuales y cada uno de ellos suma o resta según sea su calidad; lo mismo sucede con la voz en off. Si la grabación de las imágenes tiene una calidad impresionante (con las limitaciones de un presupuesto ridículo) pero el montaje es un corta y pega sin cuidado y la propia realizadora graba la voz con el micrófono de su cámara, el vídeo final será una patata.

En la universidad me enseñaron los grados de respeto que hay cuando se realiza un vídeo y su nombre; del más bajo al más alto:
– Coliflor: mala calidad técnica y artística en todas sus fases.
– Patata: se descuida por completo alguna parte fundamental del proyecto, por ejemplo: el texto, la voz y la calidad de la grabación de ésta.
– Buena: buenas profesionales hacen bien su trabajo desde el principio.

Mi crítica va dirigida a quienes por falta de recursos y por querer obtener más beneficios llevan a cabo una parte del trabajo que no saben hacer. ¡Si no puedes pagar a una locutora y alguien que te haga el texto, haz un vídeo sin voz en off! Tu falta de respeto hacia mi gremio va en detrimento de la calidad final de tu trabajo y de cómo se percibe el mío porque habrá quien copie tu ilícita práctica viendo que es normal, y así se extenderá la no contratación de locutoras y/o escritoras de texto para vídeos. Bueno, cada vez más, porque ya está sucediendo.

Invito a todas las productoras de vídeo y similares que descuidan la parte que me correspondería a mí o a una compañera, a explicar de dónde viene ese rencor por nuestro trabajo, porque escribir un texto sin tener en cuenta las inflexiones o el vocabulario, y grabarlo sin saber locutar, en mi pueblo, es destripar mi trabajo.

Hala, a comentar.

locutora que se siente estafada

P.D. utilizo la negrita para que el dios Google posicione mejor el artículo.
P.D. 2 no he puesto ningún ejemplo para no crearme enemigas.

Cómo calentar la voz

Te despiertas por la mañana, miras por la ventana y ves un sol fabuloso; una familia de pajaritos está fabricando un nido en tu balcón y los oyes canturrear alegremente. Los geranios de las macetas están más rojos que nunca, y en la radio despertador comienza un canción de Chambao que termina de edulcorar la mañana. “Andaba perdía de camino pa la casa, cavilando en lo que soy y en lo que siento… pokito a poko entendiendo…”

¡HORROR! ¡Estás afónica! Tienes una voz más ronca que Gloria Fuertes deprimida. Oh señor de las tinieblas, ¡llévame!! En dos horas tienes que estar en un estudio para grabar tres cuñas de radio. ¡120 minutos para solucionarlo!

Que no cunda el pánico porque vamos a intentar arreglar el desperfecto. En primer lugar, cierra las cortinas para no ver el borrón negro en que se ha convertido el cielo, con sus nubarrones tormentosos a punto de destrozar tu casa, y el saltamontes que devora las flores de tus queridos geranios mientras te clava la mirada con actitud chulesca; ni qué decir sobre los sucios pajarracos de tu balcón con restos de telas, basura y hasta una colilla en el pico. Menudo día de m…


(no hagas como ella)

Lamento decirte que mucha de la culpa por tener esa voz se debe a los gorgoritos que has intentado solfear nada más tomar aire. No puedes dar ese susto a la máquina que te paga el alquiler de tu precioso pisito (próximamente destruido por la tormenta y por la mierda de los lindos pajaritos). Toma nota mental de los ejercicios que yo misma hago para evitar la afonía y los gallos antes de locutar, y qué trucos caseros tengo para echar a la afonía de mi vida una vez instalada:

Nuestra queridas cuerdas vocales necesitan desperezarse por la mañana y la mejor manera de empezar a darles caña es hidratarlas; bebe un vaso de agua y a continuación, empieza a trabajar. Con los labios cerrados pero la mandíbula abierta emite un sonido tipo crujido. Cuanto más suave, más efectivo. Cuando lo hayas hecho durante un par de minutos pasa a la fase de la M: pronuncia la letra m y ve variando de tono, de los más bajos a los más altos.
El siguiente ejercicio es más completo: con los labios todavía cerrados, abre la mandíbula y la faringe y empieza a hablar a lo Forrest Gump, con un tono muy grave. Gracias a esta técnica abres el conducto de la faringe.

¡Ahora ya puedes hablar como las personas!

Otra cuestión es si ya estás afónica. Mi truco: infusión de tomillo con un poco de orégano y endulzarlo con miel (a ser posible de tomillo). Una amiga mía cantante toma cerveza sin alcohol cuando va a subir al escenario. Nunca lo he probado porque no me gusta la cerveza pero seguro que funciona.

Veamos cuánto tiempo te queda antes de tu entrada triunfal en la pecera… ¡una hora! Pues más te vale maquillarte bien y estar bien aseada porque la afonía no se quita en unas horas. Tendrá que recurrir a tus trucos para sacar la voz sin que se note; eso sí, superado el momento grabación queda prohibido hablar en lo que te queda de vida hasta no haber recuperado totalmente la voz. ¡Y no vuelvas a hacer la barbaridad de cantar nada más despertarte!

P.D. ¡Quiero más trucos contra la afonía!! Por favor, decidme qué hacéis que funcione.

Edit:
Anoche tomé una infusión de menta-poleo y tomillo con un poco de orégano y endulzada con miel: al primer sorbo me alivió el escozor de garganta. ¡Mano de santo, oiga!. También he probado otro truco que no me ha dado resultado positivo (al menos aparentemente, porque seguro que he rejuvenecido 10 años por la cantidad de antioxidantes que tiene el mejunje) y consiste en dejar macerando toda una noche una cebolla troceada en zumo de limón y beber el jugo lentamente para que vaya curando a su paso por la zona inflamada. Me ha dado angustia y apenas he sentido un poco de alivio.

Re-edit: la solución definitiva fue hacer gárgaras de agua tibia con una cucharada de sal.